Don Clemente Grijalva Cota

Biografía, Triunfos y Anécdotas…

Nació en un pequeño pueblo llamado Sinaloíta, Municipio de El Fuerte, Estado de Sinaloa, un día 21 de Diciembre de 1912. Sus padres fueron Don Plácido Grijalva y Doña Isabel Cota, de cuya unión nacieron seis hijos: Isabel, Micaela, Sóstenes, Plácido, Clemente y Camilo, siendo Don Clemente el número cinco de esta gran familia.

 Don Placido se dedicaba a la labranza de la tierra, lo cual le aportaba ingresos mínimos. De esta situación surge la idea precisamente de su hijo Clemente de emigrar a Los Mochis en busca de mejores oportunidades de trabajo para los hijos mayores, y estudio para los menores, llegando a esta noble y leal ciudad cañera a la edad de 12 años, traía consigo una manilla de lona, una pelota hecha de correas, y un bate de guácima, muy usual en aquellos lugares y aquellas épocas.

 Don Clemente incursionó en algunas escuelas primarias sin lograr titularse en carrera alguna. Se distinguía por poseer una letra y una ortografía realmente admirables.

 En la década de los treinta combinaba el estudio con la práctica de su deporte favorito, el béisbol, demostrando grandes facultades como lanzador derecho acaparando muy joven la admiración de propios y extraños. A la edad de 19 años contrajo matrimonio con el amor de su vida, la señorita Guadalupe Hays León, de cuyo matrimonio nacieron seis hijos: Clemente, Humberto, María Nelly, Silvia, Isabel, Idalia y Carlos.

 En el año de 1933 se vio obligado a abandonar su querida ciudad cañera para desempeñar el puesto de juez civil en la ciudad de Santiago Ixcuintla, Nayarit, trabajo que desempeño durante un lapso de dos años. En aquella Ciudad Nayarita nació su hija consentida, María Nelly. A su regreso a la ciudad de Los Mochis su entusiasmo por el beisbol se acrecentó, convirtiéndose en un lanzador de excepcionales cualidades, pues ya contaba con 23 años y es obvio que su experiencia era más amplia.

Su fama trascendió a ciudades netamente beisboleras como Monterrey y Veracruz, a donde fue invitado para que diera una demostración de sus facultades a lo que se negó en forma rotunda, lo cual obligo a aquellos magnates beisboleros a traer a la ciudad de Los Mochis a verdaderos trabucos, a los cuales enfrentó y venció, acrecentándose su popularidad de excelente lanzador y quedo demostrada su calidad al vencer a un combinado integrado por jugadores de los estados de Sonora y Arizona, combinado que tampoco pudo descifrar los jeroglíficos de tan sobresaliente deportista regional.

Nace ahí al idea de un buscador, de los contados que había en aquellas época, de invitarlo a incursionar en el beisbol organizado, a lo cual se negó rotundamente pues era un apasionado de su región y de su trabajo en Bonos del Ahorro Nacional, cuya institución había depositado en el toda la confianza en base a su honestidad y eficiencia.

 Afanado en la búsqueda día con día de la forma de enriquecer mi objetivo sobre la biografía de tan admirado personaje, acudí a la casa de mi amigo Don Víctor Airola Hernández, persona que siempre se ha caracterizado por atenderme, mostrándose muy atento para con un servidor. Primeramente le doy los buenos días correspondiéndome el saludo y haciéndome la pregunta: ¿a qué obedece amigo  Miguelito esta visita tan tempranera? Primeramente Don Víctor, esta fecha es algo especial para los que amamos el beisbol caliente de la Clemente, ¿por qué Don Miguelito? Hoy cumple 36 años de fallecido Don Clemente. Ante este hecho hace la pregunta de si lo podía llevar al cementerio para visitar la tumba del amigo, claro que si, a eso vengo Don Víctor, a invitarlo. Ya ante la tumba, ambos rezamos una oración por el eterno descanso de su alma, y ahí nació la idea de ambos de solicitar verbalmente o por escrito a la Honorable Directiva de la Liga y al Honorable Cuerpo de Delegados, instalarle un monumento más digno de su grandeza. Se hizo la propuesta y no hubo objeción alguna para tan noble fin ni de directivos ni de delegados, solo se requirió la anuencia de los familiares, de los cuales la mayoría firmo la carta de no inconveniente.

 Retrocediendo sobre mi objetivo, comenté a Don Víctor que se me metió entre ceja y ceja editar un pequeño libro sobre la vida, hazañas y anécdotas de Don Clemente Grijalva Cota.

 ¿Me podría usted mencionar alguna? Con la jovialidad que le caracteriza me contesto -claro que si Miguelito. Tuvo muchas y te voy a contar una. Don Víctor se remonta al pasado y me comenta: -Cuando don Clemente se encontraba lanzando un partido de beisbol, buscando tal vez implantar temor en el equipo contrario por allá en la séptima entrada, naturalmente ganando, sacaba de su maleta un pequeño acordeón y tocaba y cantaba, repito en plan de competencia, su canción predilecta, ‘Aquí no hay expectativa dijo la chiva’. Cuando terminaba el partido, ganado por supuesto, volvía a sacar de la maleta su acordeón y se ponía a tocar y a cantar el último verso… ‘Aquí no hay expectativa dijo la chiva sentada en una carreta la muy coqueta cuando llego al pata de palo, toco la puerta y aquí todo se acabo’. Pieza que también le tocaba la alegre banda de música de Eulogio Ramírez en el viejo Estadio ITURBIDE después de los triunfos se hizo una costumbre de los aficionados sacarlo en hombros actitud que todos aplaudíamos naturalmente.

 Don Víctor me podría usted mencionar el nombre del cátcher al que más se acoplaba Don Clemente tengo entendido que Lito Arce, algún tercera base de reconocida calidad en los años treinta, Alfonso Genaro Calderón Velarde reconoció, Miguelito -¿Recuerda usted a algún ampáyer sobresaliente? la historia habla de don Benito Bermúdez como uno de los mejores, me contestó.

 Después de agradecerle a Don Víctor su amabilidad me retire e inmediatamente consulté mi diccionario en busca del derivado de la palabra expectativa, siendo sinónimo de » conservar la esperanza”. Días después fui informado por personas dignas de todo crédito, que los ancestros de Don Clemente dependían de la Alegre España donde el apellido Grijalva es muy común, haciéndome el comentario a mí mismo ‘he ahí su facilidad para tocar el acordeón, para bailar y cantar’.

 Don Clemente fue reconocido como un distinguido masón de ideas sólidas e inquebrantables, gran admirador de Don Benito Juárez García y sus leyes de reforma. Existe en la actualidad para conocimiento de mis amables lectores, una asociación de esta logia que meritoriamente lleva su nombre en la ciudad de Los Mochis.

 Don Clemente prestó sus servicios por un tiempo en las oficinas de Petróleos Mexicanos en el puerto de Topolobampo.

 Del año de 1938 a 1943 Don Clemente opta por radicar en Ciudad Obregón, Sonora, pues había adquirido dos camiones cortos de carga en los cuales distribuían gasolina, petróleo y diesel en el Valle del Yaqui, y venia todos los fines de semana a su querida ciudad cañera. En 1944 opta por quedarse en esta ciudad de Los Mochis en forma definitiva, asumiendo la gerencia de Bonos del Ahorro Nacional.

 En la década de los cincuentas surgió la magnífica idea de un grupo de amantes del rey de los deportes de aquella lejana época de organizar el beisbol regional, esto dio lugar al nacimiento de la Liga Municipal de Beisbol de Primera Fuerza, nominado por la mayoría de votos de los entonces organizadores, Presidente de la Liga de aquel viejo circuito. Hasta el año de 1957 que a propuesta del entusiasta «Gordo Trini», como cariñosamente se le conocía, surgió la atinada idea de bautizar a la liga con el nombre de Clemente Grijalva Cota.

 Al enterarse Don Clemente del acuerdo adoptado por decisión unánime de los organizadores se negó categóricamente a aceptar tan honrosa distinción, argumentando que había personas con muchos más meritos que él, cuya demostración de modestia sirvió para hacer valida la propuesta, además de nominarlo presidente del nuevo circuito otorgándole la opción de escoger a sus colaboradores. Ya como presidente de la liga llamo al profesor Martin Salazar Meza a fungir como su secretario y al Sr. Rodolfo León como su tesorero. Se lanzo la primera convocatoria en la cual se invita a ejidos, casas comerciales y sindicatos a participar en esta liga ya con el nombre de Clemente Grijalva Cota. Se inscribieron el Ejido Macapule, la Sección 12, el campo pesquero el Colorado, el Ejido Felipe Angeles y la Comisión del Rio Fuerte, y quedó establecido el firme propósito de que la duración de esta liga fuera de 99 años, con la sólida idea de fomentar el béisbol de una manera leal y sistemática, además queda estrictamente prohibido tratar en el seno de la liga  tanto asuntos políticos como religiosos. Su sede será la ciudad de Los Mochis, Municipio de Ahome, Estado de Sinaloa. Se dio la voz de play ball el día 5 de Febrero del año de 1957.

Preguntando aquí y allá con el noble propósito de obtener mas información veraz sobre mi objetivo acudí a la casa del señor Rosario Ruelas Gastélum, ex jugador de aquella época, con residencia en El Chorizo frente a la colonia Burócrata, el cual amablemente me informó que aquellos equipos eran unos verdaderos trabucos que dejaban el cuero en el terreno de juego por el amor única y exclusivamente a la camiseta, comentándome también que los duelos más emocionantes en el viejo Estadio Iturbide eran los que escenificaban el » Chueco » Plata por Mazatlán y Clemente Grijalva por Los Mochis, ya que había un gran pique beisbolero entre el puerto y la ciudad cañera. Don Rosario, reflejando su nostalgia, me comenta: -‘Que tiempos aquellos don Miguelito’, después tuve la oportunidad de entrevistar a dos personajes de la vieja guardia, los señores Enrique Fierro Briseño y el incansable Librado Sánchez Tapia, quienes hicieron de mi conocimiento que las reuniones de la liga en aquella época se llevaban a cabo en la peluquería del señor «Chico» Murillo, sita en calle Allende y callejón Agustín Amelgar , adjunta a la famosa «rata muerta» hasta la llegada del entusiasta profesor Carlos Salazar Chávez procedente del estado de Durango que fue traído a laborar a la Comisión del Rio Fuerte, representando a la vez algunas disciplinas deportivas del municipio de Ahome, profesor muy accesible que otorgó las facilidades necesarias para que las asambleas semanales se realizaran en las instalaciones de la Comisión del Rio Fuerte con la anuencia incondicional de aquel gran colaborador, el Ing. Guillermo Macías. Cabe mencionar que el Profesor Carlos Salazar Chávez actualmente funge como consejero de esta liga.

 Don Clemente Grijalva Cota fungió como presidente de 1957 a 1961, por dos periodos. De 1961 a 1965 Don Víctor Airola Hernández, por dos periodos.

 Transcurría el año de 1965 cuando don Clemente opto por irse a radicar al lado de su hija María Nelly a la colonia Ruiz Cortinez, Municipio de Guasave, Sinaloa, pues había quedado viuda al fallecer el señor Ramón Higuera, su esposo, en lamentable accidente automovilístico. En el año de 1966, cansado y agobiado por una hernia que jamás se quiso operar, solía sentarse en un viejo sillón a la sombra de los arboles, ganándose el cariño de la mayoría de los niños que pasaban a mañana y tarde a la escuela, a los cuales primeramente saludaba y después los aconsejaba que le pusieran muchas ganas al estudio ya que el mundo a futuro, iba hacer de los intelectuales, haciéndoles preguntas capciosas como a continuación les detallo: Le preguntaba a un niño, ¿en qué año estas? En primero don Clemente ¿y tú? le preguntaba a otro Yo en cuarto, ¿y tú? le preguntaba a otro en quinto señor. A lo que le contestaba pos todos son una bola de mentirosos. ¿Porque?, le preguntaban los niños, porque todos estamos en el año de 1966, originando la risa de todos los chiquillos, así como la de él mismo a pesar de su avanzada enfermedad. Volvían a pasar los niños acercándose a su viejo sillón, sugiriéndole háganos alguna pregunta Don Clemente.

 En ocasiones le contestaba: no hijos me siento mal. Una nada mas, insistían los chiquillos. Y con la insistencia de los niños accedía a sus peticiones, a ver pues, la pregunta es para todos. ¿Quien fue Pedro Infante en vida? Un gran artista, gritaban algunos, otros un gran cantante, ¿Y ahora qué es?, Pues un muertito, le contestaban, Ya lo ven, todos son una bola de mentirosos, ¿porque? , Le preguntaban, porque ahora es lunes, haciendo reír a todos los niños, pues Don Clemente era una persona con ángel y así sucesivamente en cierta ocasión les pregunto: ¿Cuánto es dos y dos? Cuatro Don, dos más dos si son cuatro. Otra pregunta Don, le sugerían los niños, accediendo a sus peticiones les pregunta: ¿cuánto son cuatro y cuatro? cuarenta y cuatro, le decían algunos y otros le decían son ocho Don Clemente. No niños, no atina a ni una ustedes, ¿se dan por vencidos? si, nos damos por vencidos, y él les contestaba en términos beisboleros cuatro y cuatro es un empate. No le ganamos ni una Don, pues pónganse listos, les decía con su ya forzada sonrisa producto de su muy avanzada enfermedad.

De 1965 a 1967  fungió como presidente el Sr. Angel Castro. El mes de diciembre de 1966, con carácter de urgente, fue llevado al IMSS de la Ciudad de México y a pesar de su estado critico envía una carta a su entrañable amigo Don Víctor Airola Hernández en la cual le decía que le encargaba mucho a la liga mientras vida tuviera.

El mes de abril de 1967 se agravó a consecuencia de su vieja hernia que jamás se atendió, declarándose el terrible cáncer que acabo con su existencia el día 23 de Abril de 1967. Fue trasladado a esta ciudad en avión para darle cristiana sepultura, pues en vida había pedido que lo llevaran en hombros a su última morada tal y como lo cargaron tantas y tantas veces por sus triunfos obtenidos en el centro del diamante.

En el viejo panteón yacen los restos de aquel que fuera un Gran Pitcher, Gran Directivo pero Mejor Ser Humano Don Clemente Grijalva Cota al lado de su hermano Placido.

Texto extraído por el C. P. Julio Cesar Vega Ruiz del Libro: Biografía, Triunfos y Anécdotas de Don Clemente Grijalva Cota. Publicado por Miguel Torres Valencia, entusiasta Impulsor y Directivo del Béisbol Regional.